jueves, 13 de mayo de 2010

Mi aventura de ser maestro:

Mi aventura comienza cuando un amigo me invita a participar como profesora en el Colegio de Bachilleres del Estado de Mexico, yo le comenté que no había trabajado directamente en una escuela, solo en pequeños cursos con personas de la tercera edad, pero que me gustaría hacerlo con mucho gusto.




Llegó el día en que tenía que enfrentarme a 50 alumnos en un aula, no saben la adrenalina que sentí, no sabía como empezar, me puse nerviosa, y eso que según yo había preparado mí tema, y al estar frente al grupo, todo se me olvidó, tuve que respirar hondo y profundo para continuar y así poder dar la clase.



Cómo dice la lectura, nadie te enseña a ser profesor y como yo y todos mis compañeros, creo que estamos en las mismas condiciones, todos somos profesionistas y no tenemos los elementos pedagógicos necesarios para afrontar estas situaciones, son pocos de nuestros compañeros que cuentan con ello, pero en fín, ahora me siento contenta y me gusta, creo que soy profesora por convicción y no por profesión.



El estar con los jóvenes es otra cosa, ellos nos enseñan muchas cosas, y juntos aprendemos en el aula, me interesa mucho enseñarles a los alumnos lo mejor de mí, y me gustaría darles las herramientas necesarias para que continúen con sus estudios, estoy consciente que esta aventura que estoy viviendo ha sido muy diferente a lo que he vivido y me encanta, es por eso que deseo seguir dando clases en el aula y que deseo con todo mi corazón ser maestra.

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